La noche del 12 de diciembre, el Movistar Arena fue testigo de un hito en la carrera de Denise Rosenthal: Su primer concierto grande en un escenario de alto nivel.

Meses de preparación para un show de la más alta calidad que incluyó 200 metros cuadrados de pantallas, 150 luces robatizadas y un escenario de más de 300 metros cuadrados con una proyección hacia el público, y que alza a la cantante como una auténtica diva pop y reafirma su status de ídola, ya más madura pero que no reniega de su pasado porque eso le sirvió para su actual buen momento.

Inició con su ballet apareciendo con unas luces entre el público de cancha, subiendo al escenario para luego aparecer ella con una canción inédita. Un momento emotivo fue cuando se entonó “Lucha en equilibrio”, uno de los himnos de las marchas feministas asi como también de las protestas durante la crisis político-social que vive nuestro país.

Posteriormente se mostró un video mostrando sus tiempos de “Feña” y “Amango”, para luego entonar un medley de canciones de su disco “Fiesta”, incluso bajándose a cantar con el público durante la canción homónima, lo que demuestra su más absoluta cercanía con la gente que la fue a ver y que hizo su primer sold out en el coloso de Parque O’Higgins.

Una cercanía que se notó a leguas cuando conversó sobre su vida, su visión del empoderamiento de las mujeres, su risa contagiosa y otro alto momento: La aparición de Camilo Zicavo (“Moral Distraida”) con quien cantaron “Soñarse de a dos”.

Sus bailes, su buen desplante vocal y su performance sobre el escenario la pueden hacer convertir, como ella misma lo dijo, en una nueva show-woman chilena, al estilo de Maiten Montenegro y Gloria Benavides. Y no le falta poco para lograrlo. Rosenthal dio un buen adelanto de lo que será su show en el Festival de Viña 2020, y es que como se vio anoche, nunca decepciona. Está definitivamente para grandes cosas.