Para muchas personas, al hablar de trámites digitales que requieran autentificación de identidad, inmediatamente piensan en el riesgo de suplantación y la posibilidad de ser víctimas de fraude, por ejemplo, financieros. Si vamos a los números, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas, durante el 2020 la tasa de victimización en nuestro país por suplantación de identidad en cuentas bancarias o tarjetas de crédito alcanzó un 1,86%.

En Chile, la ley 19.799, reconoce la firma electrónica como un mecanismo válido y, sin duda, durante la pandemia fue una ayuda para la continuidad de contratos y la realización de negocios. Pero ¿qué pasa si además aplicamos tecnología multi biométrica?

Si bien el concepto tecnología biométrica ya era conocido, como las soluciones de uso de huella dactilar, por ejemplo, para controles de acceso o la compra de bonos para la atención de salud, la pandemia aceleró, mediante su uso, la búsqueda de otros campos de aplicación, como la facilitación de otros trámites que requerían el uso de la firma para su realización. Pero no solo se trató del uso de tecnologías del tipo contactless, con alta factibilidad de utilización (smartphone, tablets) sino también en proveer un camino digitalmente seguro en tiempos en que las ciberamenazas son un tema relevante.

“Se trata de una mezcla muy interesante, sobre todo respecto a delitos informáticos y cifrado seguro, ya que al incorporar en el proceso digital características propias e inherentes de cada persona, la posibilidad de suplantaciones de identidad es casi imposible. Dentro de sus beneficios también está entregar una excelente experiencia para el usuario, sin necesidad de passwords o recordar alguna palabra clave. En la otra vereda, es de gran ayuda para compañías de múltiples sectores porque facilita procesos y puede bajar costos operacionales” explica Marcelo Figueroa, Gerente General de NA-AT Technologies en Chile, empresa de origen mexicano que es experta en este tipo de innovaciones.

Agrega que “las ventajas del uso de la tecnología multi biométrica para reducir el riesgo de fraudes, es inmensurable, ya que la implementación de múltiples validaciones aumenta el nivel de certeza y disminuye considerablemente el riesgo de que alguien pueda hacerse pasar por otra persona con fines maliciosos” comenta Marcelo Figueroa.

Esta es la base tecnológica de FAD®, una herramienta innovadora de firma autógrafa digital ya disponible en Chile. Se trata de una aplicación que utiliza multi biometría, llevando un paso más allá a cualquier solución similar.

¿Cómo funciona? Primero, mediante un escaneo contrarresta  los datos almacenados en el chip que integra el carnet de identidad, el cual debe estar vigente, luego solicita una selfie que es validada por algoritmos inteligentes para asegurar que es una persona viva (que no es una foto o un video) y se compara por biometría facial con la cédula provista, el paso siguiente es que el usuario se videograbe para aceptar los compromisos adquiridos y que son necesarios para la realización del trámite sirviendo como evidencia legal. Por último, la persona firma de manera autógrafa sobre su propio dispositivo móvil, proceso que también será videograbado.

Actualmente esta innovación cumple con lo estipulado en la Ley Modelo de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL, por sus siglas en inglés) reconocida por muchos países en el mundo, para ser usado para necesidades de firma remota para diferentes industrias y áreas de negocios.